COLLABORATION
Cuando hablamos del origen del Racing, hablamos inevitablemente de la llegada del fútbol a España. En 1913, en la Plaza de Pombo de Santander, unos jóvenes se enamoran de un deporte recién llegado desde Inglaterra y fundan lo que primero fue Racing Club y poco después Real Racing Club de Santander. No es solo el nacimiento de un equipo, es el inicio de una cultura que acabaría vertebrando la vida de la ciudad y de toda Cantabria.
El fútbol llega con una manera de entender el juego, pero también con una estética y unos códigos propios. Por eso, cuando pensamos en fútbol y tradición, resulta casi imposible no mirar hacia Gran Bretaña, a ese imaginario clásico que está en el ADN del deporte. La pata de gallo que utilizamos como base gráfica de la camiseta conecta directamente con ese origen. Es un patrón nacido en el Reino Unido, ligado históricamente a los tejidos clásicos, al sport y a una forma de vestir sobria y funcional. Nos parecía una forma sutil y elegante de rendir homenaje a ese legado que está en la raíz misma del fútbol y, por extensión, del Racing.
Al mismo tiempo, la camiseta mira a otro momento icónico de la historia del fútbol: la Dinamarca selección fútbol. Una generación que maravilló al mundo y una camiseta que ha pasado a la historia como una de las más bonitas jamás vistas. Aquella Dinamarca representaba una forma de jugar valiente, libre y reconocible, capaz de trascender resultados y quedarse en la memoria colectiva.
La camiseta del 113 aniversario nace justo ahí, en ese cruce entre origen y recuerdo, entre tradición y futuro. Desde aquellos chavales de Pombo hasta las nuevas generaciones que hoy llenan El Sardinero. Sin olvidar el pasado, pero mirando siempre hacia delante.